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Fernando Frechoso y Sergio Sanz, en la azotea del edificio de Cartif en el polígono tecnológico de Boecillo (Valladolid). :: Gabriel Villamil
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Fernando Frechoso y Sergio Sanz, de la Unidad de Energía de Cartif

"En tiempos de crisis, las empresas tienen más necesidad de innovación"

17/04/2012 (Todo el día)
- Liliana Martínez Colodrón
 
Aunque cada vez esté más de moda el teletrabajo, no todo el mundo puede decir que trabaja en un hogar. Fernando Frechoso y Sergio Sanz, director de la Unidad de Energía y director de gestión de la División de Energía de Cartif respectivamente, investigan a diario las mejores técnicas para lograr la eficiencia energética de las viviendas, potenciando las energías renovables y la integración de las tecnologías de la información y la comunicación. Para ello, han recreado un pequeño apartamento (demostrador de hogar digital, lo llaman) con salón, despacho y cocina. El objetivo es conseguir que el ahorro, la sostenibilidad y la domótica formen parte de la cotidianidad.
-No son buenos tiempos para investigar...
Sergio Sanz: -Centros como nosotros estamos desplazándonos hacia una investigación aplicada a una tecnología más cercana al mercado real. Aquí es cada vez más necesario, ya que la crisis económica nos está llevando un poco a que las empresas necesitan renovar lo que ofrecen, por lo que las necesidades que tienen en cuanto a la innovación son muy grandes. Es muy necesario seguir trabajando en I+D y las empresas se dan cuenta de ello. Con la crisis, cuando se reducen las ventas, la única manera objetiva de mejorar es innovar los productos.

-El 80% del trabajo que desarrollan en la Unidad de Energía de Cartif se basa  en la eficiencia energética de los edificios. Se habla mucho de la sostenibilidad, ¿pero se trata de un tema del futuro, del pasado o del presente?
Fernando Frechoso: ­-Es un concepto de futuro, porque en una sociedad en el que la energía es cada vez más cara, todo lo relacionado con el gasto energético y el consumo de energía en los edificios es bastante grande a nivel de porcentaje global, y también el gasto asociado al gasto del edificio.

-¿Cuáles son los parámetros que marcan la sostenibilidad de un edificio?
F. F.: -Hay que tenerlos en cuenta desde la concepción del edificio. Primero se estudia la orientación, porque no todas las orientaciones son igualmente buenas. También tienen mucha importancia los materiales: No es lo mismo que sean de aquí o tengan que recorrer medio mundo para llegar. Después, hay una parte relevante que es la educación de las personas que van a vivir dentro, porque también es importante a la hora del consumo.  Y, dependiendo ya de cómo sea el edificio, si es para uso primario o terciario, es importante que existan unos controles centrales que miren por el ahorro energético.

-¿La sostenibilidad encarece las construcciones?
F. F.: -No tiene por qué, si buscamos materiales cercanos que no se encarezcan con el transporte. Si se calcula la vida de un edificio, se tiende al abaratamiento. En un edificio que perdure 40 u 80 años, el ahorro puede ser muy alto.

-Respecto a la eficiencia energética de las edificaciones, ¿cuál es la situación de España respecto a otros países de Europa?
F. F.: -El código técnico de edificación se aprobó cuando el boom inmobiliario casi había caído, por eso no estamos muy bien comparados con el resto de Europa. También hay que tener en cuenta que  la mitad de España tiene unas temperaturas cálidas, que no se puede permitir Alemania o Suecia, donde los estándares de aislamiento son mayores. A nivel de investigación estamos más o menos como otros países; incluso como las empresas españolas de construcción son muy potentes, estamos por encima. Ahora, las construtoras buscan un plus para vender un edificio, como que te vas a ahorrar un 50% u 80% del gasto normal de electricidad o calefacción.

-Una constructura que inice una obra nueva, ¿qué normativa debe adaptar obligatoriamente?
S. S.: -Lo que más llama la atención es la obligatoriedad de incluir un cierto aporte de energía basada en renovables, lo que casi todo el mundo identifica con paneles solares (fundamentalmente térmicos, para el agua caliente). Es cierto que el estándar de edificación relacionado con aislamiento y transmisión de calor a través de los muros ha subido un poco en el nuevo código Técnico de Edificación, pero realmente esos requerimientos son bastantes mínimos. Si estamos hablando de tendencias en I+D, o de la Innovación alrededor de los edificios sostenibles frente a lo que verdaderamente exigen las normativas nacionales -y ya no me refiero solo a España sino en general a todas Europa-, los requisitos mínimos son bastante mínimos. Se está utilizando ahora el concepto balance cero, que lo que quiere decir es que toda la energía que consumen o que procesan en su interior la producen in situ en el mismo edificio a través de plantas localizadas; e incluso, estamos hablando de edificios cero emisiones: toda la energía que consumen no tienen ningún tipo de impacto en emisiones de C02 hacia el exterior. Entonces digamos que la normativa está mucho más atrás respecto a estos objetivos, que son más del ámbito de la investigación o de la innovación. Por tanto, en ese aspecto estamos dando pasos muy por encima de lo que la ley exige.

-¿Y cómo puede una empresa adaptarse a la eficiencia energética?
S. S.: -En el ámbito industrial, los edificios pueden ser tan eficientes como se quiera. Respecto al proceso industrial, también hay bastantes modelos innovadores para reducir esos consumos energéticos de diferentes maneras. Una primera sería aprovechando los residuos energéticos que existen en todos los procesos industriales. Todos tenemos en mente procesos industriales que tienen una gran cantidad de calor que hay que disipar. A este respecto,  sí que se está trabajando bastante a nivel de la innovación en nuevas formas de aprovechar esos residuos térmicos. También hay nuevas formas de reducir los consumos eléctricos, a través de sistemas de control, nuevas fórmulas de fabricación, cambio en los modelos productivos o en la organización de la producción de ciertas empresas que permita que se produzca lo mismo, con la misma calidad pero con un consumo menor. Al final, como pasa siempre, esto choca con lo que supone hacer una inversión en una empresa cuyo objetivo sea reducir los consumos energéticos. Si al final esa reducción supone unos beneficios en cuanto a la reducción de coste que compensen la inversión que hay que hacer en un periodo de retorno razonable, evidentemente la mayoría de las empresas estarían dispuestas a hacerlos. Incluso hay ayudas  para eficiencia energética relacionada con cambio de equipamiento térmico… Yo en ese aspecto no diferenciaría mucho entre lo que puede ser el sector industrial y el sector residencial ya que en el fondo  estamos hablando de edificios y de eficiencia energética, y la mayoría de las tecnologías pueden ser adaptadas y acopladas a los diferentes ambientes sin demasiada complicación.

-¿Cuál es la situación de Valladolid dentro de este contexto de eficiencia energética?
S. S.: -Ahora no se está haciendo construcción nueva muy eficiente porque el sector está parado. Sí que se está trabajando en este campo dentro de la rehabilitación. Un ejemplo es el ARI de Rondilla, donde se han modificado todas las fachadas hacia un objetivo doble: mejoras de la parte arquitectónica y de la energética, introduciendo nuevos materiales en las fachadas para permitir que los consumos térmicos interiores de los diferentes vecinos y viviendas se reduzcan bastante. También destacaría como edificio sostenible el Centro Comercial Vallsur, donde se han acometido unas mejoras interesantes como la cubierta de paneles solares fotovoltaicos, la renovación de toda la fachada o el control de la iluminación.

-¿Y del resto de Castilla y León?
S. S: -Casi todas las ciudades de una manera u otra tienen planes de eficiencia energética con diferentes actuaciones, como la instalación de fotovoltaicas en edificios públicos.

-¿Es posible aventurar cómo va a ser el futuro de la energía?
F. F.: ­-Va a pasar todo por una reducción de nuestros consumos y por un ahorro, que ya ha comenzado. El otro día leía el dato de que hay un consumo de un 5% este año menor de carburantes; al final lo que está claro es que el precio tiene una incidencia muy grande en el consumo de energía. La gasolina no deja de subir, el barril de petróleo no baja, y creo que estamos en lo que se conoce como pico de petróleo. Si miramos las estadísticas de explotación de petróleo convencional no ha subido, y se está complementando con gas licuado, petróleo de aguas profundas, de aguas asfáticas, que es más caro de extraer. No tiene pinta de que el precio del petróleo vaya a bajar, sino todo lo contrario. Por su parte, la nuclear tiene el mismo problema: que básicamente sale todo del uranio y tarde o temprano se agotará. A esto se añade el accidente de Fukushima, que ha sido muy grave y está candente. Nos quedarían las renovables, pero el problema es que son muy distribuidas. Por muchas renovables que queremos poner, no nos va a dar para el actual consumo que tenemos de petróleo, menos  si queremos extrapolarlo a países como India o China, donde su consumo va creciendo… Lo que hay que hacer es repartir y bajar los consumos. Eso tiene otras implicaciones, porque los índices del Producto Interior Bruto Mundial y el Consumo Mundial son parejos. Si ahora no tenemos energía suficiente, no va a haber crecimiento. Todo va a pasar por una reducción del consumo, lo que no quiere decir que vayamos a ser más infelices, sino que consumiermos menos.

-Y en ese futuro, ¿cuál es el lugar del coche eléctrico?
-F. F.: El mayor problema del coche eléctrico es la autonomía de las baterías, pero quizás en esto también hay que cambiar la mentalidad de la gente. Hay que pensar para qué queremos el coche y cuánto lo vamos a utilizar. Otro tema es replantearnos el tema de la movilidad: si tenemos que ir solos en el coche, o compartirlo, o utilizar el transporte público, o la bicicleta en transporte público y trabajar más en casa...
 
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