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David González posa en su despacho :: R. Ucero
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DEFENSA LEGAL EN INTERNET

Delere: los adalides de tu reputación 'on-line'

16/02/2014 - 19:38
- J. A. PARDAL | @JuananJota
 
Los abogados vallisoletanos de Delere dedican su trabajo a ayudar a personas y empresas a eliminar contenidos en Internet que supongan un perjuicio para su prestigio
Hay dos aspectos que caracterizan los tiempos en los que vivimos y el modo en que construimos nuestra vida en un ámbito 2.0. Por una parte, aprendemos, casi diario, nuevos vocablos que en la mayoría de casos provienen de la lengua inglesa. Por otra, es común la creciente aparición de problemas derivados de esta exposición personal ante los cientos de miles de usuarios que utilizan Internet.
 
En el conocimiento y control de nuestra marca personal en Internet y la reputación que deriva de ella resalta una palabra que encierra un concepto muy útil para este fin: ‘egogoogling’. Bajo ella se esconde la acción de buscarse a sí mismo en Google, o cualquiera de los motores de búsqueda, como Yahoo o Bing. «Es una práctica que recomiendo a todo el mundo, poner en un buscador nuestro nombre ». El que habla es el abogado vallisoletano David González, director de Delere.es, una empresa que se dedica a la defensa legal de las personas y empresas en Internet, un aspecto del derecho en el que este abogado detectó «que cada vez había más gente preocupada por la información negativa que aparecía de ellos en la Red». Y para ilustrarlo pone un ejemplo: «hemos tenido casos de gente que nos ha reconocido que a punto de firmar un contrato de trabajo lo han perdido por una información que aparecía en Internet sobre ellos». 
 
Lo cierto es que, como reconoce este abogado especialista en Nuevas Tecnologías y Protección de Datos, «el ‘egogoogling’ cada vez se hace más, porque todos buscamos antes de realizar cualquier acción y si hay contenidos negativos pueden ser perjudiciales a la hora de encontrar un puesto de trabajo o cuando una empresa quiere contactar con otra, por ejemplo. A veces los contenidos son falsos o muy antiguos pero si se descontextualizan pueden tener mucha importancia».
 
Y es que esta es la segunda de las características de las que les hablaba al inicio de esta pieza. De la mano de la extensión del uso de Internet y de la multitud de redes sociales y el uso intensivo de motores de búsqueda han surgido también una amplia variedad de problemas de reputación en Internet, un aspecto que hay que cuidar puesto que en sitios como Google, el buscador por excelencia, se indexan todo tipo de contenidos. Desde las multas o sanciones de todo tipo que se publican en los boletines oficiales, y que hoy en día son muy fáciles de encontrar, hasta ficheros de morosos en los que podemos aparecer de una forma lícita o ilícita, además de los contenidos que nosotros mismos subimos a Internet. «La mayoría de las veces los culpables de que en Internet aparezca un contenido que no queremos somos nosotros mismos», relata David González, que continúa con un consejo, «si no queremos que se sepa algo de nosotros, no lo contemos. Si no nos gusta una foto nuestra, no la subamos».
 
A todas estas fuentes de información se suman, además, los contenidos publicados por los medios de comunicación y que, igualmente, pasan a formar parte de los resultados de búsqueda de Google. «Muchas de las veces son informaciones completamente ciertas y lícitas pero que pasado el tiempo dejan de ser exactas o causan un perjuicio porque estén desactualizadas», matiza David González, y ejemplifica: «puede ser que una persona haya sido detenida y luego puesta en libertad tras demostrarse que no tenía nada que ver con el caso. Si la información sobre su detención se mantiene, el daño sigue ahí».
 
La solución
 
Una vez que esos contenidos ya están ‘on-line’, ya sea por nuestra acción o por la de otros, los responsables de Delere tienen varias vías para lograr que desaparezcan o, al menos, que sus efectos negativos se palien
 
En primer lugar, la empresa busca, con argumentos jurídicos, «conseguir que el responsable, o aquel que pueda eliminar la información, lo haga». «Procuramos siempre la vía amistosa y no llegar a litigar, ni mucho menos. Ya sea acudiendo al infractor o al que ha subido una información, ya sea al medio que lo aloja, ya sea a la página web que tiene contenidos ilícitos», expone el director de Delere. No obstante, esto no siempre es posible y, además de las acciones legales que puedan emprender, hay ocasiones en las que el contenido no puede ser borrado «porque no suponga ninguna ilegalidad o porque la empresa esté radicada en algún país cuyas leyes supongan un, digamos, paraíso jurídico ante el que es imposible hacer nada», reconoce. En este caso se inician acciones englobadas bajo la denominación de posicionamiento positivo. Delere cuenta con «profesionales de Internet que tienen conocimiento de cómo funcionan los motores de búsqueda y cómo mejorar el posicionamiento de los contenidos», para de este modo hacer que aquellos que sean más favorables para la reputación de sus clientes sean más visibles que los que tienen un cariz negativo.
 
 
 
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